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    Año 2016.
Recordando a:

Alfonso Navalón Martínez
"Alfonso Pajilla".

(1962-2016)
54 años.
Día 02-11-2016.

Hola Antonio; Te envío un escrito que he insertado en la página de Facebook de Higueruela, por si lo tienes a bien insertarlo también en tu página, así como unas fotos de una de la comida de las comisiones en las que aparece.


A Alfonso Navalón, in memoriam.

Ayer regresé a Higueruela después de varios meses de ausencia, un viaje que nunca hubiera querido realizar, con motivo de despedir a mi gran amigo Alfonso Navalón, conocido por Alfonso “El Pajilla”, darle el último adiós y acompañar a sus familiares y amigos.

De Alfonso que os puedo decir que no sepáis, fue una de las primeras personas que conocí en Higueruela, cuando hace 18 años me trasladé a residir a esa localidad, y coincidir a vivir en el piso superior al suyo, en el que permanecí dos años.

Alfonso era trabajador, responsable, amaba a su familia, amigo de sus amigos, aunque a veces era un poco bruto, así como un gran cocinero como nos demostraba a sus quintos los días de las Comisiones, en la romería de San Isidro o cuando nos juntábamos en alguna ocasión. Como te vamos a echar de menos AMIGO, por todo esto y por mucho más, que hueco más grande has dejado en nuestras vidas, dicen que las personas cuando fallecen todas son buenas, pero tú lo eras de verdad, tenías un corazón que no te cabía en tu gran cuerpo.

De tu familia, ¡qué decir de ellos!, tu esposa Ascensión, una gran persona, así como los mozalbetes que conocí hace dieciocho años, Paco y Pedro, hoy hechos unos hombres y que son idénticos a su padre. Recuerdo como anécdota en las cenas anuales del barrio, esos concursos que hacían haber quien eructaba más fuerte, o cuando bajaban a la escuela corriendo porque llegaban tarde, bien peinados y con la raya del pelo bien hecha y yo les pasaba la mano por la cabeza alborotándoles el pelo. De tu hija María Consuelo, que no había nacido cuando os conocí, hecha una mujer el día de hoy.
    Muchas veces pienso, como creyente, por qué Dios hace estas cosas, que una persona en la plenitud de la vida nos abandone dejando a medio hacer su vida, como huérfanos a sus familiares.

Dicen que llorar no es cosa de hombres, decir que ayer si el trayecto de ida hacía Higueruela mis mejillas eran un río de lágrimas, de vuela a casa mis mejillas no eran un río sino un mar.

Para finalizar Alfonso, estés donde estés, darte las gracias por habernos dado tu amistad y decirte que entre mi familia y yo dejas un vacío inmenso, nunca te olvidaremos, Descansa en paz.(José Lillo Coronado)

 
 
Alfonso y sus compañeros de Comisión de Fiestas.

   

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