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    Año 1637.
La fundación del Montepío Nuestra Señora del Rosario.

Por: José Manuel Almendros Toledo.

Higueruela permaneció prácticamente despoblada a lo largo de toda la Edad Media, y aún, a principios del siglo XVI, permanecía siendo un heredamiento solamente habitado por tres familias dedicadas fundamentalmente a la ganadería.

La demanda de productos agrícolas que se produjo en la primera mitad del siglo XVI por parte de las colonias americanas, produjo en toda la geografía española un "hambre" de tierras para los cultivos. Este hecho hizo que muchas familias de colonos llegaran a su término en busca de parcelas laborizables, lo cual incidió en un incremento de su población y por tanto sobre su desarrollo urbano. Lentamente durante todo el siglo XVI fue produciéndose un aumento de su vecindario hasta configurarse como un municipio dependiente de Chinchilla, su matriz.

Pero aunque en la segunda mitad del siglo XVI aún era un lugar escasamente poblado, ya se adivinaba una rica y organizada vida municipal.

Casi apenas diferenciada de la anterior, la vida parroquial, giraba en torno a una pequeña iglesia de una sola nave, construida por los primeros colonos, prácticamente insuficiente ya para albergar a su vecindario en estos años que dejamos dicho.

En el año 1637, el párroco y unos pocos habitantes del lugar, contando con el apoyo incondicional del resto de la población, decidieron crear una institución caritativa, destinada a prestar auxilio material a todos aquellos miembros mas necesitados y marginados de la sociedad local.

La petición de autorización para la creación de esta fundación piadosa fue presentada ante D. Benito de Luna y Godoy, Provisor y Vicario General del Obispado de Cartagena (al cual pertenecía Higueruela) por quien fue aprobada el día 27 de abril de 1637. La petición de creación le había sido formulada en los términos siguientes:

       El Doctor Antonio Zebrian clérigo presbítero de Higueruela y Hoya Goncalo. Por lo que me toca y en nombre de Alonso Colmenero, Nicolás Martínez, Diego el menor, Martín de Navalón, Miguel Sancha, Esteban Saiz y Joan de Auia moradores que oy son y adelante fueren, como mejor a lugar de derecho, parezco ante V.M. y digo que los dichos, con celo christiano y por serbir a Dios nuestro. SR., mirando por el bien por y utilidad del pueblo y moradores del y remedio de los pobres, an acordado, instituir y fundar una pia memoria a modo de pósito en que entre todos an nontado y an de juntar cantidad de trigo y ponello en un aposento para que estando alli sea repartido entre la gente necesitada, ya para comer, ya para sembrar......  Para aumento de la dicha pia memoria y para ello, todo el pueblo unanimes y conformes dan a rrazon e yncorporan una dehesa que tiene dicho lugar de pasto común del pueblo, para que la dicha pia memoria se aproveche de las yerbas de la dicha dehesa".

En su totalidad llegaron a reunir unos trescientos reales y para el alojamiento del dinero y trigo destinaron "
.... y fundaron un aposento en la iglesia parroquial donde se ponga el dicho trigo y esté el Monte de Piedad...."

La autorización del Obispado llevaba también aneja dos condiciones. La primera: ".... que los juezes seglares no se entrometan en cosa alguna del dicho dinero y trigo......  pues son bienes espirituales que de su voluntad, por bia de limosna, los dichos moradores dan para el remedio del pueblo...."La segunda condición impuesta por la autoridad eclesiástica fue que, en su fundación y mantenimiento, debían de estar presentes el cura del lugar y "...  los vezinos de beinte y cinco años para arriva..."

La obra pía debía de estar bajo el patronato y la advocación de "La Madre de Dios del Rosario.." de la cual existía una cofradía en Chinchilla de la que pocos años después, por extensión, se crearía otra en Higueruela y de la que en otro momento hablaremos.

Una vez aprobada la fundación del Montepío, se procedió ante todo el vecindario, y bajo la supervisión del cura párroco, a redactar las reglas o constituciones por las que debía  de gobernarse la  institución. Por ser enormemente extensas y prolijas en detalles nos vemos obligados a entresacar alguna de ellas, sin perjuicio de que, en otro momento, seamos mas precisos y minuciosos.

Debía de elegirse depositario y mayordomo todos los años " en el dia de Ntra. Sra. de la Asunción o de la Navidad, convocado el cura deste lugar y demas vezinos, a capana tañida, de veinte y cinco años arriva."  Los mayordomos salientes decían de rendir cuentas"...   ante los vezinos por lo menos ante cuatro de los mas viejos y principales del lugar... " El consiliario era obligado de que fuera nombrado de "...  entre las personas principales del lugar..., puesto que era quien tenía que firmar los libramientos del trigo que se daba al panadero y a los labradores.

El cargo de panadero debía  de ser subastado públicamente y tenía que recaer "... en la persona que mejor pujare..., "

El panadero contraía la obligación de dar pan "... de sol a sol sin faltar día..."  bajo pena de multa aplicada a las obras de la parroquia.

El panadero tenía la prohibición de comprar el pan en otra panadería y tenía que hacerlo él mismo, pues estaba claro que en otra expendeduría el coste del pan sería superior al del elaborado por su propia mano  "... y no se podía malgastar las ganancias del Monte de Piedad ...".

En caso de escasez de trigo en la comarca, se podía dar trigo a los labradores para la siembra  " ... pues de ello se sigue un provecho general ..."

La panadería estaba obligada a vender el pan más barato a los paisanos que a los forasteros.

En caso de falta de trigo en el lugar, se tenía el compromiso de venderlo preferentemente al Monte de Piedad antes que a los forasteros.

El dinero debía estar "... en el cuarto fundado, arrimado a la iglesia parroquial, no en otra parte....".

El Pósito llevaría el nombre de Nuestra Señora del Rosario, y bajo cuyo patrocinio y protección quedaba.

El abasto de pan comenzaba a contar anualmente para el panadero el día de Santiago.

La vida de este Montepío fue diversa a lo largo de más de dos centurias en que estuvo en la localidad, y ya en la segunda mitad del siglo XIX, las leyes desamortizadoras de la época y las nuevas corrientes liberalizadoras del comercio lo hicieron ser sufientemente vulnerable para favorecer su desaparición

       Colaboración para el periódico local STIZEROLA  octubre-84.

(José Manuel Almendros Toledo es profesor y dedica gran parte de su tiempo libre a la investigación histórica. Ha publicado varios libros y artículos en revistas especializadas.  Es descendiente de higueruelanos, hijo de Manolo "Orula"

Año 2012- Pedro Corredor Peinado, Historiador con raíces Higueruelanas, y residente en Muro de Alcoy, nos envía documentación gráfica, correspondiente al Montepío nuestra Señora del Rosario, que por su interés incluimos en este trabajo de José Manuel Almendros.

 

Actualizada 22/06/2012 (aminguez).

   
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