| |
|
1923-1930
Benito Santaya Dasí.
Maestro en Higueruela
(Por su interés reproducimos casi integro este trabajo que habla de Higueruela y el maestro Benito Santaya que ejerció su trabajo durante 7 años en nuestro pueblo)
Benito Santaya Dasí. Maestro republicano
Pensamiento y obra
Wilson Ferrús
Universitat de València (España) https://orcid.org/0000-0003-1191-3465
Wilson Ferrús Peris. Universitat de València. Catedrático Instituto de Llengua i Literatura
".....Resumen:
Benito Santaya Dasí, paradigma de maestro republicano, alma de la escuela. Supo transmitir, especialmente a sus alumnos, la pasión y el amor que sentía por la escuela y la enseñanza, por el oficio de maestro. Conocedor de los ideales y las praxis pedagógicas y metodológicas de la ILE y de las escuelas nuevas europeas, fue objeto de innumerables reconocimientos. Dejo una huella difícil de borrar en cada uno de los pueblos donde ejerció, de dedicación y compromiso con la escuela pública (democrática, única, viva, activa, popular, renovada, coeducativa), de implicación social y cultural. Lideró proyectos de modernización, extensión y democratización de la escuela que pudo hacer realidad con la proclamación de la II República.
En esta barriada pobre y de jornaleros del campo nació y vivió su niñez hasta que la familia decidió trasladarse al centro del pueblo, después de que el padre abandonara el campo y encontrara un trabajo como albañil. A pesar de este breve paso por el barrio de els Patis, siempre recordará y reivindicará con orgullo estas raíces.
A pesar de las dificultades económicas, el 13 de septiembre de 1906 realizó y superó los exámenes de ingreso en la Escuela de Maestros de Valencia. Contó con el convencimiento y apoyo de su familia, aunque más decisivo aún fue el empuje de su maestro, don Manuel Barrachina, y los excelentes resultados académicos que obtuvo al acabar los estudios de Primaria a los trece años.
A este maestro, le mostrará eternamente su respeto y agradecimiento y lo venerará como un ejemplo de dedicación y de buen maestro. A él, le deberá la pasión y el amor que sentirá hasta el último momento de su vida por la enseñanza y la escuela. Un agradecimiento que hará extensible a su maestra de párvulos, doña Joaquina Mestre. Ambos, amaron el oficio de ser maestro y supieron transmitirlo a sus alumnos. De este modo lo recuerda y expresa Santaya a través de las páginas de Cultura, en junio de 1935
Realizó, primero, los dos cursos de Maestro Elemental, entre 1906-1907 y 1907-1908. Después, y una vez superada la reválida, inició los estudios de Maestro Superior, que realizó entre los cursos 1908-1909 y 1909-1910. Aprobó la reválida y el 16 de septiembre de 1911 obtuvo definitivamente el título
Después de finalizar sus estudios de Magisterio (Archivo Familia Santaya-Aleixandre, AFSA)
Aprobadas las oposiciones, el 4 de mayo de 1916 obtuvo su primera plaza de maestro en La Gallega (Burgos). El 28 de agosto de ese mismo año se casó en Alfafar con Concha Aleixandre Romero y se trasladaron a su nuevo destino, Claras (Guadalajara), donde ejerció hasta 1918 y nació su primera hija, Conchita. Ese año, volvió a concursar y obtuvo una plaza en Fuencaliente de Medina (Soria), población donde en 1920 llegó su segunda hija, Angelita. En agosto de 1923, después de cinco cursos, cesó para trasladarse a Higueruela (Albacete), y ese mismo año tuvieron su tercer hijo, Benito. Entre 1924 y 1927, al igual que hicieron otros maestros regeneracionistas que confiaron en la bondad de las intenciones de Primo de Rivera, compatibilizó la docencia con el cargo de concejal, aunque nunca se afilió al partido de Unión Patriótica creado por el dictador.La tarea pedagógica que llevará a cabo en estas escuelas y su implicación social y cultural con el municipio, le valdrán varios reconocimientos y votos de gracias.
En Fuencaliente, obtuvo, en septiembre de 1920, un primer voto de gracias del inspector Tomás de Ribas, “altamente satisfecho de la labor del Sr. Maestro”, para que le sirviera de estímulo para seguir “trabajando como hasta aquí”. Un año después, en junio de 1921, conseguió un nuevo voto de gracias de la Junta Local de Primera Enseñanza (JLPE), después de los resultados que obtuvieron sus alumnos en los exámenes realizados por la misma Junta. Ocho meses después, en febrero de 1922, como reconocimiento a su tarea docente, consiguió otro voto de gracias del inspector jefe accidental de la provincia de Soria, Rafael Ferrer
Pero será a su paso por Higueruela, donde Benito conocerá y se implicará en la renovación pedagógica y las técnicas y los métodos educativos de Montessori, Decroly o Freinet. Será el momento en que sus éxitos y sus reconocimientos se acentuarán y se consolidarán, pero también la etapa en que entrará en contacto con los ideales y las praxis pedagógicas y metodológicas de la Institución Libre de Enseñanza (ILE) y de las escuelas nuevas europeas.

En la escuela de Higueruela (foto: Felipe Cano Prats)
En este sentido, fue determinante que en mayo de 1925 el inspector J. Salvador Artiga lo eligiese, junto a otros nueve maestros, para realizar un viaje de formación de ocho días en Barcelona, “como premio a los buenos Servicios que V. presta a la cultura primaria”, patrocinado por el Estado y bajo los auspicios del Ministerio, con el fin de “visitar los más importantes centros de educación” del país. Un viaje de estudios que le resultó decisivo para conocer y formarse en las nuevas técnicas educativas y los nuevos movimientos pedagógicos.
Visitó la Escuela Municipal de Deficientes de Vil·la Joana, en Vallvidriera, fundada en 1919 por el Dr. Joan Alsina Melis, con capacidad para atender a un centenar de niños y niñas. Una escuela que nació en gran medida de la preocupación y el interés que durante el primer tercio del siglo XX despierta la infancia con alteraciones psicológicas y la atención educativa de los niños y las niñas con problemas, fundamentalmente gracias a la difusión a partir de 1916 de las ideas de la Escuela Nueva, especialmente los métodos de M. Montessori y O. Decroly, que impulsa la investigación pedagógica y psicológica
También entró en contacto con las Escuelas Ribas de Rubí, una obra filantrópica de los hermanos Ribas, fabricantes de terciopelo en una fábrica en Rubí que daba trabajo a 350 obreros. El último hermano, Lluís, murió en 1908 y dejó un legado para construir y mantener la escuela, con la pretensión de que fuera totalmente gratuita para todos los hijos y las hijas de los trabajadores, al tiempo que se levantaba un orfanato en la Vall d’Hebron de Barcelona. La obra, finalizada en 1915, empezó a funcionar al año siguiente.
Además, conocerá el Instituto de Cultura y Biblioteca Popular de la Mujer que, fundado en Barcelona el marzo de 1909 por Francesca Bonnemaison y con un programa y un plan de estudios diseñado posteriormente por Rosa Sensat, conocedora y divulgadora de las nuevas corrientes pedagógicas, se convirtió en el primer centro en Europa dedicado exclusivamente a la formación cultural y laboral de las mujeres
Por otra parte, su labor al frente de la escuela no deja de obtener reconocimientos. En febrero de 1928 el inspector V. Mas y Giner le otorga “un expresivo voto de Gracias” después de manifestar “la complacencia con que ha visto el celo, aptitud y laboriosidad del Maestro” y de reconocer “el entusiasmo con que realiza su educadora labor” y “los elogios que de su trabajo hacen las Autoridades Locales”. En octubre de ese mismo año, el Ayuntamiento de Higueruela acuerda por unanimidad concederle una gratificación de cien pesetas “por su celo y laboriosidad que viene demostrando en el ejercicio del cargo que tan dignamente desempeña”. Mientras tanto, no abandona sus inquietudes y su formación, y entre el 10 y el 14 de septiembre de 1929, asiste a un cursillo de perfeccionamiento para maestros organizado por la Junta Provincial de Primera Enseñanza. De nuevo, en octubre de 1929, recibe otro voto de gracias de la Junta Local, porque “desde los seis años que se halla al frente de esta Escuela, viene observando una conducta profesional irreprochable” y “su amor al trabajo es incesante, notándose el mucho adelanto que existe en la niñez a él confiado”.
Y en sesión extraordinaria celebrada por la JLPE de Higueruela el 30 de mayo de 1930, ante su inminente traslado a Castelló de la Ribera, acuerda solicitar las gracias de Real Orden, haciendo constar:
Su llegada a Higueruela fue providencial. La asistencia escasa en los primeros días; los niños engrosaban las escuelas privadas. Tras corto período aumenta la matrícula. Trabaja sin descanso, trae nuevos métodos de enseñanza que durante años después cobrarían actualidad. Organiza veladas literarias. Dirige funciones de teatro. Los nombres de D. Benito Santaya y Alfafar suenan de boca en boca. Se ha obrado el milagro. La escuela registra una matrícula de cien alumnos.
Santaya dejó una huella difícil de borrar en Higueruela, de dedicación y compromiso con la escuela pública (una escuela democrática, viva, activa, popular y renovada) y de amor hacia sus alumnos.
En Castelló de la Ribera: Plenitud profesional con la llegada de la II República
En junio de 1930, Santaya toma posesión de la plaza de maestro de la unitaria de niños n.º 2 de la población valenciana de Castelló de la Ribera. En Higueruela se encontraba muy bien, tanto personalmente como profesionalmente, y, además, “acababa de obtener un triunfo”, como él mismo rememoraba: en una visita extraordinaria, ordenada por el gobernador civil de Albacete, el inspector le había concedido un nuevo voto de gracias. Pero debe aproximarse a Alfafar por razones personales. Su padre se encuentra muy enfermo y en una situación de tal gravedad que finalmente muere el 10 de mayo de 1930, solo cinco días antes de que consiguiera su nombramiento definitivo en Castelló.
Este documento nos lo envió por correo electrónico el día 23 de diciembre 2025 Agustín López Ibáñez con este texto:
Buenos días Antonio.
Mi abuelo Matias (Lopez Abellán) lo nombraba como la persona que lo motivó para acabar siendo maestro como él, pese a las reticencias de algunos familiares.
|
|
|