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Año 1926-1928.

TERTULIA EN EL CAMINO DE LA CRUZ.

(vecinos del barrio)
(Publicado por José del Rey Gil el año 1985 en la revista Stizerola)

En la parte del medio día del corral de Juan el de Eusebio que esquinea con el camino de la cruz y la carretera de Casas de Juan Núñez, existía un poyo de piedra que en épocas pasadas y cuando caldeaba la mañana primaveral o refrescaba la tarde veraniega, reunía en su piedra a varios sesudos varones del lugar, que allí tenían su parlamento y distracción.

Eran estas tertulias un solaz recreo para las personas ya entradas en años, que allí comentaban, criticaban y se burlaban de ellos mismos.

Aquella ‘harca’ solía componerse entre otros de: Don. Francisco Salazar Quintana, farmacéutico. Ramón Prats Marimón, comerciante. Matías López el de Cayo. Juan Fresneda, el ‘sabio’. Don. Felipe Cano, sacerdote. Martín Bueno “El blando” y algún que otro elemento de relieve en el pueblo de Higueruela.
Allí se sopesaba el estado del campo, el precio de las ovejas, el censo de las viudas potables, la situación de alguna soltera, la marcha del gobierno de la nación y entre otros los préstamos para la próxima siega y sus intereses (el FMI local).

Cada componente tenía su personalidad propia: el Sr Prats, comerciante honestísimo, propietario de la Tienda Nueva, metódico, probo y de carácter apacible y bonachón. El Sr. Salazar, farmacólogo, delgaducho, gran fumador y nervioso. Don Felipe el cura, muy hablador, propietario de fincas y, de un estupendo reloj cronómetro de oro de ley, que para él era un halago le preguntasen por la hora, para sacarlo de entre las sotanas. Todas las mañanas se desayunaba con migas y chocolate.   Juan Fresneda propietario de fincas rústicas y urbanas, primer capitalista del lugar, hombre afable, sonriente, burlón, de carácter recto y disciplinado. Martín Bueno, siempre con su garrotica, también propietario y de buen humor. Matías López, terrateniente, viudo con ama de llaves a todo servicio, padre de una generación de agricultores y estudiantes y ganaderos afincados en Villalta.

Todos ellos eran parte de unas familias que de una forma y otra contribuyeron al desarrollo local, Así como la de los Canos, los Tiburcios, los Aparicios, los Abellanes, José el sastre, Juan Ramón Bueno y otras casas dedicadas a la agricultura, ganadería y comercio, siendo de señalar por su actividad industrial a Marcos Gómez Pérez e hijos que montaron la red de alumbrado eléctrico, una fábrica de harinas y un molido de piensos……….


   
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